El acceso a la nutrición básica se ha convertido en uno de los desafíos económicos más apremiantes para las familias mexicanas. Según los datos más recientes publicados por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el costo de la canasta alimentaria —que define la línea de pobreza extrema por ingresos— ha registrado un incremento significativo, situándose en 4,877 pesos mensuales por persona en el entorno urbano durante el mes de febrero de 2026.
Este indicador es fundamental para entender el poder adquisitivo real de la población, ya que representa el gasto mínimo necesario para que un individuo cubra sus necesidades de nutrientes esenciales.
Aumenta 4.5% costo de la canasta alimentaria en México
El informe destaca una disparidad persistente entre las zonas densamente pobladas y las comunidades agrarias. Aunque el incremento es generalizado, el costo varía según la logística y disponibilidad:
Entorno Urbano: Con un costo de 4,877 pesos, las ciudades enfrentan una presión adicional debido a los costos de transporte, intermediarios y la alta demanda de productos frescos.
Entorno Rural: En las zonas rurales, el costo de la canasta alimentaria se situó aproximadamente en 3,720 pesos. Si bien es menor en términos nominales, el ingreso en estas zonas suele ser más volátil, lo que mantiene el riesgo de inseguridad alimentaria en niveles críticos.
El aumento en el costo de la canasta no es casualidad; responde a una serie de choques económicos que han afectado el precio de productos básicos:
Proteínas Animales: El pollo, el huevo y la carne de res han mostrado una volatilidad persistente debido a los costos de los granos forrajeros y problemas sanitarios en la cadena de producción.
Frutas y Verduras: Factores climáticos extremos han reducido la oferta de productos como el jitomate y la cebolla, elevando sus precios por encima del promedio de la inflación general.
Energéticos: El costo del gas LP y los combustibles para el transporte de carga impactan directamente en el precio final que paga el consumidor en el mercado o supermercado.
El Impacto en el Poder Adquisitivo
El dato de los 4,877 pesos es alarmante cuando se contrasta con la estructura salarial del país. Para una familia promedio de cuatro integrantes en una zona urbana, el gasto necesario solo para alimentación básica superaría los 19,500 pesos mensuales.
Línea de Pobreza Extrema: Aquellos hogares cuyos ingresos totales no alcanzan para cubrir el costo de la canasta alimentaria por integrante se consideran en situación de pobreza extrema por ingresos.
Efecto Sustitución: Ante el alza de precios, muchas familias optan por sustituir proteínas de alta calidad (carne o pescado) por carbohidratos más económicos (harinas y azúcares), lo que conlleva riesgos de salud pública a largo plazo, como desnutrición u obesidad.
Comparativa Anual: ¿Qué ha cambiado?
En comparación con el mismo periodo de años anteriores, el incremento refleja que la inflación alimentaria suele viajar a una velocidad distinta —y a menudo más rápida— que la inflación subyacente. Mientras que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) puede mostrar una tendencia de estabilización, los alimentos que componen la canasta básica han mantenido una tendencia al alza, presionando el bolsillo de quienes menos tienen.
Para mitigar este impacto, el gobierno y la iniciativa privada han mantenido esfuerzos como el PACIC (Paquete Contra la Inflación y la Carestía), aunque los resultados han sido mixtos debido a las presiones internacionales en los precios de los commodities. Expertos sugieren que para 2026 es necesario:
Fortalecer el campo mexicano: Reducir la dependencia de importaciones de granos básicos.
Mejorar la logística: Invertir en infraestructura que reduzca las mermas de productos perecederos durante el traslado.
Ajustes Salariales Estratégicos: Asegurar que el salario mínimo continúe su recuperación por encima del costo de la canasta alimentaria.
La cifra de 4,877 pesos mensuales por persona para comer mínimamente bien en la ciudad es un recordatorio de que la estabilidad macroeconómica no siempre se traduce en bienestar inmediato en la mesa de los mexicanos. La lucha contra la inflación alimentaria será, sin duda, el tema central de la agenda social y económica durante el resto de 2026.


