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TAMPICO SERÁ SEDE DEL FORO GLOBAL DE GASTRONOMÍA

Ademas concursa para traer 30 congresos en 2021.
 
TAMPICO, TAMAULIPAS.- Este año Tampico será la sede del Foro Global de Gastronomía en noviembre, ya que serán 10 años de que México obtuvo el nombramiento de su gastronomía como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO.
 
«Se hará el foro global en Tampico, será la primera vez que se tenga a 3 organismos de las Naciones Unidas Participando en un mismo Foro, la UNESCO, la FAO y la Organización de Turismo que estarán en Tampico en una discusión de la importancia de la gastronomía y la alimentación saludable», informó Fernando Olivera Rocha, secretario de Turismo.
 
Mencionó que Tampico se pondrá en la ruta de los grandes congresos, y que se ha hecho un trabajo de promoción para ello.
 
«Para el 2021 Tamaulipas presentará 30 candidaturas para atraer congresos y convenciones esta zona, queremos integrar a Tampico en el circuito de congresos, para este 2020 serán 7 congresos son nacional e internacionales

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EL ACHIOTE SE USA EN OAXACA NO SOLO EN LA GASTRONOMÍA EL DIARIO DE YUCATÁN

Después de la cosecha sigue la tercera fase: la despica, es decir, se extrae la semilla del fruto, aquí siguen participando los hombres. La cuarta y quinta etapa del proceso son exclusivamente de las mujeres, quienes lavan las semillas tres veces para despegar la pintura durante cinco días, hasta dejarlas blancas; cuelan y extraen la nata, ésta se coloca en mantas que se cuelgan. 9cd29536-3929-4356-b7a2-52f92abcf0d6Posteriormente se pone al fuego, esto dura de dos a tres días hasta que se consume el agua, teniendo al final la pasta que se deposita en palanganas y con las que se hacen pequeños bloques o bolas.
 
Durante el proceso se utiliza media panela (que se extrae de la caña de azúcar) por arroba (16 litros), que sirve como conservador y para mantener la pasta suave, también le da ese toque dulzón al achiote. d7f62e59-c9a7-48ac-8d30-44abe664e09cHay achiote de primera y de segunda calidad. El de primera es la pasta roja que llega a valer en el mercado hasta 800 pesos el kilo. El de segunda calidad es la trituración o molienda de las semillas ya despintadas, pero que guardan algo de color, además, las combinan con un poco del de primera. Éste se llega a vender a 40 pesos el kilo, la diferencia es abismal, por supuesto que la de segunda no colorea mucho.
 
“Después de un mes de trabajo intenso, donde me levanto en la madrugada y termino tarde, después de cosechar 25 cargas de 56 litros cada una, obtengo 50 kilos de achiote en pasta. Afortunadamente, no tengo que salir a ofrecer mi achiote a los mercados, hasta aquí me vienen a comprar el producto, me lo pagan a 500 pesos el kilo. Saco lo invertido y me queda una ganancia”. Comentan las productoras.
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Pero no todas las productoras esperan al comprador que, en mucho casos, son coyotes que compran barato y venden caro en Chiapas y Veracruz. Una de ellas por ejemplo, prefiere ofertar su pequeña producción, alrededor de dos kilos, en Juchitán, Matías Romero y otras comunidades.
 
“Prefiero sacar mi pequeña producción personalmente, porque los revendedores sacan más y las que nos cansamos trabajando ganamos menos. Desafortunadamente, quedamos muy pocas mujeres dedicadas al achiote, creo que cada año somos menos”, lamenta.
 
Las productoras no reciben apoyo del gobierno para invertir o buscar nichos de mercado que les ayude a obtener mejores ganancias, tampoco hay un control en los precios y están a merced de los coyotes. A pesar del futuro poco alentador de la producción del achiote en la región, confían en que este colorante no va a dejar de cultivarse, porque es un ingrediente indispensable en la elaboración de la comida tradicional.
 
Los zapotecas, los zoques y los ikoots (huaves) de Oaxaca utilizan el achiote en platillos caseros como molito de camarón, caldo de armadillo, estofado, tapado y tamales de pescado, y conejo. En la capital del país es el achiote rojo el que da ese color inigualable a la carne de los tacos al pastor.

 

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COCINA FILIPINA: CONOCE LA GASTRONOMÍA TRADICIONAL Y ESPECIALIDADES

La cocina filipina ha tomado fuerza alrededor del mundo en los últimos años; destaca por sus arroces, salsas y fideos fritos;
PECULIARIDAD. En la antigüedad usaban sólo la mano derecha para comer, a este procedimiento se le llamaba Kamayan.
Desde hace tiempo hemos visto que la cocina asiática ha tomado muchísima fuerza, en especial, los dos últimos años. 
 
Este 2020 viene recargado, ya que estamos conociendo gastronomías de países muy particulares, como la de Filipinas. Esta gastronomía conjunta las tradiciones malaya, china y española. Sus principales influencias son de Malasia y Polinesia; mientras que la parte china se debe al fuerte intercambio comercial con ese país y su sazón ibérico es el resultado de los 300 años que Filipinas fue colonia de España.
 
Ejemplo de esta última mezcla es el lechón, una de sus proteínas principales; además de sus arroces, que están inspirados en la paella, y tienen algo parecido al cocido. También utilizan algunos métodos de cocción heredados por los españoles, así como la salsa de tomate, el salteado con ajo y el uso de conservas.
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Asimismo, encontramos platillos con col, kimchi, pescado, carnes marinadas, fideos fritos (pancit), estofados, rollitos (lumpiang) y bollos al vapor (siopao), en los que hay fuerte presencia de especias como jengibre, chiles y cayenas, ajo, cúrcuma y pimentón. 
 
RAÍCES. La mandioca y el camote suelen estar presentes en los platillos filipinos. 
Al ser una cocina especiada y con influencia española, encontramos similitudes entre la gastronomía filipina y la mexicana. Hay platillos, como el adobo, que en Filipinas es a base de carne marinada y una especie de chorizo, muy parecida a la longaniza que se prepara en México. b0538d4b-45a5-47de-ae6f-e4ed0f713c46
 
En cuanto a postres, Filipinas presume de una gran variedad. Como ejemplo está puto, un pastel de arroz cocido al vapor que suele servirse en el desayuno; a éste se le añaden diferentes ingredientes, como vainilla. 
 
Lo que más me encanta de esta cocina es que tiene como principio que cada persona puede modificar su platillo a su gusto, por lo que sus salsas son características para acompañar cualquier preparación. Entre ellas está toyo —su salsa de soya—, patis —hecha con pescado— o una especie de catsup que hacen con plátano.  
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Así que esperemos con ansias la llegada de diversos restaurantes de cocina filipina a nuestro país o donde quiera que vayamos, para que conozcamos un ejemplo más de lo fascinante que es el llamado mestizaje gastronómico.

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LA GASTRONOMÍA MILENARIA, VÍCTIMA DEL CORONAVIRUS

El manual conspiraba contra el momento y el lugar promoviendo el consumo de animales salvajes
 
Un manual escolar publicado en la provincia china de Hubei, cuna de la epidemia del coronavirus, fue retirado de las tiendas hace unas semanas. El libro conspiraba contra el momento y el lugar promoviendo el consumo de animales salvajes.
 
“La civeta está llena de tesoros. Su carne es una exquisitez con una rica tradición en China. Su grasa es usada en cosméticos y cura heridas, con su piel se pueden hacer guantes y su cola sirve para pinceles”, especificaba el libro. Ocurre que la civeta, animal parecido a un mapache, es una especie protegida. Y que de ella surgió hace 17 años la epidemia del Síndrome Respiratorio Agudo Grave (SARS), que mató a 800 personas en el orbe.
 
La epidemia que hoy atemoriza al mundo prendió hace dos meses en Huanan, un populoso mercado de abastos de Wuhan, la capital de Hubei.
 
La crisis ha devuelto los recelos hacia los ancestrales hábitos culinarios chinos desde que trascendiera que ese mercado se asemejaba a un zoológico gastronómico: ratas de bambú, cocodrilos, zorros, tortugas, serpientes, erizos, avestruces, ciervos… Es el corolario de aquel viejo refrán: “En China se come todo lo que vuela menos los aviones, todo lo que nada menos los barcos y todo lo que tiene patas menos las mesas”.
 
HUANAN
 
Hay muchos mercados similares en China pero pocos como el de Huanan: un millar de comercios que ofrecen desde prosaicas berenjenas hasta los bichos más exóticos. “He ido alguna vez para comprar fruta. No está más sucio que el resto, pero tiene un montón de animales salvajes. Por eso intento evitarlo. Los chinos deberíamos dejar de comer esos animales”, explica por teléfono Liu, inversor financiero, desde Wuhan.
 
Huanan fue clausurado poco después de que cuatro vendedores mostraran síntomas inquietantes en un hospital y hoy sólo lo pisan los técnicos sanitarios con recios trajes de protección para averiguar de qué animal salió el virus.
 
En el caso del SARS fue un virus que se mudó de un murciélago a una civeta; en el actual, todo apunta a que pasó de un murciélago a un pangolín.
 
“Los mercados húmedos son lugares donde múltiples especies de animales conviven y se sacrifican. La concentración de los animales y sus fluidos corporales facilitan que un nuevo patógeno salte de una especie a otra”, señala Amesh Adalja, epidemiólogo del Centro John Hopkins para la Seguridad Sanitaria.
 
La semana siguiente del brote, China prohibió el comercio de animales salvajes hasta nueva orden en mercados, restaurantes e internet. Ya después del SARS el debate nacional sobre los riesgos de la tradición culinaria para la salud pública acabó en una prohibición absoluta. Un año después se levantó para 54 especies.
 
INTENTAN ORDENAR EL CAOS
 
Una cascada de regulaciones nacionales y provinciales han intentado ordenar el caos. Los mercados húmedos (llamados así por el agua que cubre sus suelos) han incrementado su higiene y se ha aprobado un régimen de licencias con revisiones rutinarias. Ciudades como Beijing, Shanghái y Shenzhen han prohibido la venta de aves de corral y otros animales vivos en el centro. En regiones de Hubei, Guangdong, Henan y Mongolia Interior se ha suspendido totalmente el comercio de animales salvajes.

 

 

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STOP AL RACISMO: LA GASTRONOMÍA CHINA PAGA POR EL CORONAVIRUS

Cualquier tipo de epidemia con visos de convertirse en pandemia suele sacar lo peor de nosotros, y con la excusa del miedo o la desconfianza, dejamos muestras de un racismo atávico que emerge a la mínima que nos dan la oportunidad.
 
El caso del coronavirus surgido en China es un ejemplo ejemplar, en un sentido negativo de la redundancia. Desde que surgieron las primeras noticias de la epidemia, el alarmismo se expandió a escala planetaria apoyado por unas imágenes llegadas de un país que ha hecho del secretismo el mejor de sus tesoros y la peor de sus tragedias, como corresponde a cualquier dictadura.
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Desde que surgieron las primeras noticias de la epidemia, el alarmismo se expandió a escala planetaria”
Dicen, que el virus es de origen animal y que surgió de las incomestibles bestias vendidas en un mercado de Wuhan que, a ojos del hombre occidental, es la prueba fehaciente de una sociedad enferma. Los que siempre han asegurado que en China sólo hay mierda se frotan las manos.
 
Perros, gatos, murciélagos, serpientes, el catálogo cárnico ha ido acompañado de fotografías de chinos que, como diría Torrente, “con esos ojos rasgados, y ese vampiro abierto en canal como si de la mejor langosta se tratara, son chinos y solo pueden ser chinos” , no han hecho más que despertar un racismo dramáticamente esperpéntico. Hay animales cuyo consumo nos puede parecer vomitivo e inmoral, pero cabe recordar, que la cocina china es una de las grandes gastronomías mundiales, sino la mejor.
 
Dicen que el virus es de origen animal y que surgió de las incomestibles bestias vendidas en un mercado de Wuhan”
Agotadas las mascarillas, cualquier vecino asiático se ha convertido en un sospechoso portador del maligno coronavirus y como en una mala versión de La invasión de los ultracuerpos, es señalado como un apestado al que hay que lapidar. Con ese alarmismo tan de tertulia de bareto prostibulario, era de esperar que los primeros en sufrir el pecado original fueran los restaurantes chinos a los que ahora no va ni Tian, que es como los chinos denominan al dios supremo.
 
 
Cierto es que muchos de los establecimientos chinos y sus regentes no lo han puesto fácil. Cartas incomprensibles con cien mil platos inescrutables; restaurantes reconvertidos en japoneses cuyo pescado parece comprado a un estraperlista; ranchos de self-service cuyo precio-oferta invitan a mil y una suspicacias; … todo lo que se pueda decirse de estos restaurantes también es atribuible, pero, a muchos negocios occidentales que venden duros a cuatro pesetas.
 
Era de esperar que los primeros en sufrir el pecado original fueran los restaurantes chinos a los que ahora no va ni Tian”
Después de que pase esta vorágine de insensateces, cabría esperar que volviera la racionalidad y que los restaurantes buenos, que los hay, que ofrecen una magnífica muestra de la vasta e imperial cocina china pudieran ser absueltos para deleitar de nuevo a sus clientes, por ejemplo, con una magnífica hot pot. El día que vuelva la normalidad, ganarán los hombres y mujeres a las que les gusta comer y perderán aquellos que se sirven de cualquier situación para sacar los peor de una sociedad necesitada de adversarios.
 
En la última rueda de prensa, el Embajador chino en España ha dicho que “el enemigo es el virus y no los ciudadanos de la República Popular China”. T iene razón, el señor Embajador. Pero el secretismo habitual y la censura mediática impuesta por el gobierno de su país para que nada relacionado con el coronavirus escape del control, tampoco ayudan a devolver la normalidad y que no paguen justos por pecadores.

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