La compañía noruega, Wind Catching Systems (WCS), ha puesto en marcha un proyecto para producir energía eólica en una plataforma marina flotante, utilizando un concepto que pone en práctica las experiencias técnicas y las industriales en pos de maximizar la generación de energía de un área concentrada.

Denominada Windcatcher, la estructura se encargará de acoger una docena de turbinas que podrían producir energía renovable para 80.000 hogares, cinco veces más que las turbinas eólicas marinas estándar, según han aseverado desde la compañía.

La empresa detrás de la iniciativa fue fundada en el año 2017 por Asbjørn Nes, Arthur Kordt y Ole Heggheim, con la ambición de mejorar ampliamente la tecnología eólica marina. Desde un comienzo, el objetivo de la compañía oriunda de Noruega ha sido el de construir un sistema que fuera lo suficientemente competitivo para operar sin subsidios, además de regirse bajo la premisa de fácil mantenimiento, durabilidad y simplicidad.

Así es que los líderes del proyecto partieron de ciertos interrogantes que los han llevado a concebir su idea: “¿El diseño básico utilizado en la producción eólica marina hoy en día era el correcto? ¿Era una tecnología basada en la de los viejos molinos de maíz holandeses realmente el método más eficiente para la producción de energía eólica marina? La tecnología actual había funcionado bien en desarrollos terrestres y marinos fijos en el fondo, pero ¿esto implicaba que era necesariamente el mejor sistema en un flotador?”.

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“Nos basamos en la constatación de que los desafíos que enfrenta el viento flotante son muy diferentes de los que enfrentan las turbinas terrestres y fijas en el fondo y, por lo tanto, justifican un enfoque diferente. Con cimientos flotantes es posible colocar estructuras mucho más grandes, y con Windcatcher el propósito es maximizar los beneficios de esa libertad para generar electricidad más barata utilizando menos espacio oceánico”, subraya Ronny Karlsen, CFO de Wind Catching Systems, en una entrevista vía email con Condé Nast Traveler.

En tanto que Asbjørn Nes dirigió el diseño técnico, Ole Heggheim y Arthur Kordt contribuyeron con su experiencia en la ejecución de proyectos en la industria marítima y de astilleros, ideando, así, una estructura con más de 324 metros de altura, tal como se observa en la imagen donde se la compara con la Torre Eiffel.