Aunque pueda despertar dudas en algunos, la práctica de agregar sal al café parece tener bases científicas sólidas y está ganando cada vez más adeptos.

Si eres un aficionado al café, es probable que te hayas preguntado cómo mejorar su sabor en algún momento. Muchos eligen incorporar ciertos elementos para suavizar su amargor, como la leche o el azúcar.

Sin embargo, recientemente ha surgido en las redes sociales una técnica poco convencional: añadir una pizca de sal.

Según quienes promueven esta técnica, parece que el truco ayuda a contrarrestar parte del amargor y resaltar otros matices que de otro modo podrían pasar desapercibidos. Aunque algunos puedan ser escépticos y crean que es un truco sin fundamento difundido en las redes sociales, parece que esta práctica, conocida desde hace tiempo, tiene bases científicas y puede ser una opción interesante para quienes desean experimentar con el sabor de su café.

Al parecer, el efecto de la sal (cloruro sódico) sobre el café es similar al que se obtiene al añadir una pizca de sal a los postres, ya que contribuye a equilibrar los sabores y a suavizar la amargura característica de la bebida. De este modo, al atenuar la percepción de lo amargo, la sal permite que otros sabores, como los dulces o los umamis, sobresalgan.

En algunos lugares del mundo, la práctica de añadir sal al café es común y se utiliza para realzar su sabor. Por ejemplo, en Vietnam se prepara café salado, que se complementa con leche condensada para obtener una bebida con un toque caramelizado delicioso.

 

 

En Suecia, existe una tradición de café ártico que implica agregar un poco de carne o queso salados. Incluso, los miembros de la Marina estadounidense solían consumir café con sal durante y después de la Segunda Guerra Mundial, ya que descubrieron que la sal ayudaba a disminuir el amargor.

Estas prácticas tradicionales sugieren que añadir sal al café no es tan extraño como podría parecer, y puede ser una forma eficaz de mejorar el sabor de la bebida, especialmente cuando el café está demasiado quemado debido a una extracción excesiva.

Sin embargo, como ocurre con cualquier solución, este truco también tiene sus inconvenientes. Es importante tener en cuenta los riesgos de consumir demasiada sal, como el aumento de la presión arterial, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.

En resumen, aunque la sal puede ser útil para mejorar el sabor del café, no es una solución perfecta para todos los casos. Como señala Hoffman, el amargor del café puede ser uno de sus mayores placeres, y cuando el café y su preparación son de calidad, el punto justo de amargor resulta atractivo. En última instancia, nada supera a un buen café bien elaborado con un equilibrio adecuado de sabores.