Roscones, panettones, troncos de Navidad, tartas, galletas… Repasamos las recetas navideñas de los postres más famosos de Europa imprescindibles para estas fechas.
Springerle (Alemania)
Las galletas springerle con relieves intrincados son originales de Europa Central, en donde llevan endulzando estas fechas desde hace más de cinco siglos. Para darles su característico y bello aspecto se utilizan moldes de madera tallados a mano –en muchos casos réplicas de piezas antiguas– y su textura es similar a la de una pasta mantecosa con sabor a anís.
Tarta Linzer (Austria)
Fue el pastelero Johann Konrad Vogel quien en 1822 llevó consigo hasta la capital de la Alta Austria la que pasó a llamarse ‘masa Linzer ’, base de la tarta Linzer, la más antigua conocida en el mundo, pues su receta data del siglo XVII. Hoy este emblema gastronómico austriaco sigue haciendo las delicias de los más golosos con su confitura de frambuesa y su masa perfumada con canela y clavo.
Risalamande (Dinamarca)
Risalamande es uno de esos postres que atesoran las tradiciones culinarias danesas más arraigadas, pues nunca falta en las celebraciones navideñas, sobre todo en los copiosos almuerzos conocidos como julefrokost. La receta es bien sencilla: arroz, leche, azúcar, almendras y crema. Se puede servir frío, al estilo del arroz con leche, solo que cubierto con cerezas ácidas en almíbar, o tibio, que es cuando se cubre con mantequilla y canela.
Panettone (Italia)
El panettone, con su miga húmeda y cremosa y su forma de cúpula, es una de las obras de arte (gastronómicas) italianas que más nos gustan. Como su nombre indica, en origen se trataba de una gran hogaza de pan que se metía en el horno sin ningún tipo molde (y sin mantequilla ni huevos). Fue el pastelero milanés Angelo Motta quien, en la década de 1920, decidió enriquecerlo con grasa, dejar leudar la masa tres veces durante horas y ponerle el papel de cocina absorbente que hace que crezca como un hongo al hornearlo.
Mailänderli (Suiza)
En Suiza no hay nada que sepa más a Navidad que unas doradas, mantecosas y alimonadas mailänderlis, las típicas galletas con forma de arbolitos de Navidad, campanas, corazones y estrellas.
Fritule (Croacia)
Esta versión croata de los tradicionales, dulces y redondos buñuelos se prepara con una masa básica de levadura a la que se le incorporan huevos, harina, leche, mantequilla y azúcar. Otras variedades de fritule a menudo llevan pasas, manzana rallada y yogur. Hay quienes añaden brandy como ingrediente secreto en la preparación de esta especie de donuts en miniatura.
Tronco de Navidad (Francia)
Se dice que el origen del bûche de Noël o tronco de Navidad se remonta al siglo XIX, cuando un pastelero parisino se inspiró en el ritual de la víspera de Navidad de quemar un tronco en el fuego (a su vez, relacionado con los rituales del solsticio de invierno de los antiguos celtas). Gracias a ello, hoy en día en las mesas navideñas francesas nunca falta este bizcocho enrollado, relleno de crema de mantequilla de chocolate y decorado con abundante chocolate y azúcar espolvoreado, cual copos de nieve.
Roscón de Reyes (España)
Lo del roscón de Reyes ‘con relleno o sin él’ es una de esas cuestiones culinarias patrias que levantan ampollas, como lo de la tortilla de patata ‘con o sin cebolla’. En cualquier caso, este esponjoso bollo (¿decorado con frutas escarchadas?) es toda una tradición el 6 de enero, una asociada al calendario cristiano, pero que en realidad tiene su origen en Las Saturnales o fiesta romana de los esclavos: si encontrabas el haba seca, símbolo de prosperidad, te convertías en ‘rey de reyes’ y quedabas libre.
Plum Pudding (Irlanda)
Cuenta la leyenda que fue Jorge I, rey de Gran Bretaña e Irlanda entre 1714 y 1727, el responsable de convertir el plum pudding en el plato navideño por excelencia en sus territorios, por algo pasó a ser conocido como ‘el rey del pudín’. No existen pruebas de aquello, pero sí una receta de pudín de ciruelas en el coetáneo The Cook’s and Confectioner’s Dictionary, publicado en 1723.
Potica (Eslovenia)
La primera mención a la potica, el plato tradicional esloveno que se sirve durante las grandes festividades, como Navidad y Semana Santa, se remonta al siglo XVI, por lo que ha dado tiempo a perfeccionar la receta de este brioche enrollado que se puede rellenar de medio centenar de maneras diferentes. Eso sí, los rellenos más habituales suelen ser de nuez, estragón, miel y algarroba.
Joulutorttu (Finlandia)
El nombre de este postre, joulutorttu, se traduce como tarta navideña (joulu significa ‘Navidad’ y torttu, ‘tarta’), que es precisamente lo que es: una tarta navideña escandinava de hojaldre con forma de molinete y corazón de mermelada de ciruelas pasas.
Melomakarono (Grecia)
En la etimología de la propia palabra melomakarono encontramos el origen de este postre griego: macaroni, que significa ‘pasta’, deriva de la palabra griega medieval makaronia (una cena funeraria a base de pasta con la que se bendecía a los muertos), que a su vez proviene de la palabra griega antigua makaria, un trozo de pan que se ofrecía a las personas que asistían a un funeral. Más tarde le agregaron miel (meli) y se convirtió en melomakarono.
Makowiec (Polonia)
Makowiec, un pastel similar al strudel, es uno de los postres más populares en Polonia. Su principal atractivo es el relleno de su interior, a base de semillas de amapola molidas, miel, mantequilla, pasas y nueces, lo que le ha valido una reputación para nada conveniente: recordemos que las semillas de amapola contienen sustancias opioides, aunque en las comestibles sea en un porcentaje muy bajo.
Lussekatter (Suecia)
Los bollos o panes de azafrán de Santa Lucía, lussekatter, están intrínsecamente relacionados con el día de Santa Lucía, luciadagen, que se celebra en toda Escandinavia el 13 de diciembre. Su origen es incierto, pero hay quienes aseguran que surgieron en el oeste de Suecia como un desayuno especial que servían las granjeras más jóvenes –vestidas como un ángel y con una corona de velas sobren el cabello– durante dicha efeméride.
Trifle (Inglaterra)
Hay un trifle tan colorido e industrializado que parece casi una golosina, pero luego existe el verdadero, el artesano, el que está compuesto por capas y capas de bizcocho esponjoso, crema custard y fruta natural. Olvídate de la gelatina.
Kourabiedes (Grecia)
El origen de estas galletas griegas se remonta a la época bizantina y su nombre proviene del árabe qurabiya, que significa galleta. Transmitida de generación en generación, la receta incluye almendras trituradas, mantequilla y azúcar, ingredientes con los que se prepara una masa que se moldea en pequeñas porciones redondeadas. ¿El toque final? Sumergirlas en azúcar glas mientras aún están calientes tras haber sido horneadas. Aunque son típicas de la Navidad, también se sirven durante las bodas.
Struffoli (Italia)
Este manjar navideño italiano, que tiene sus raíces en la antigua Roma, es de lo más popular en el sur de Italia, donde están más que acostumbrados a pringarse las manos cuando lo comen. Hay que tener en cuenta que la masa firme, una mezcla de harina, huevos y mantequilla, se fríe en pequeñas bolitas que son bañadas en miel caliente antes de ser decoradas con frutas confitadas.
Oliebollen (Países Bajos)
También fritos son los Oliebollen, tesoros culinarios de los Países Bajos que, desde hace siglos, se preparan para celebrar la Nochevieja. El secreto para conseguir que estas bolas aromáticas sean tan esponjosas consiste en fermentar la masa antes de freírla. Tan solo llevan harina, leche, huevos, levadura y un poco de sal, pero en algunos casos hay quienes añaden a la receta ingredientes como manzana, grosellas o pasas.
Gingerbread Men (Inglaterra)
Tienen sus raíces los Gingerbread Men, las icónicas galletas de jengibre con forma de hombre, en la Europa medieval, cuando las especias orientales eran un lujo. La receta evolucionó con el tiempo y, en el siglo XVI, la reina Isabel I de Inglaterra comenzó a regalar galletas decoradas con la forma de dignatarios reales, una tradición navideña que pronto se popularizó en todo el reino.
Vaniljekranse (Dinamarca)
Aunque lo habitual es que estas galletas danesas de mantequilla tengan forma de aro, lo cierto es que cada vez es más habitual ver interpretaciones libres de las Vaniljekranse; también lo es encontrarlas a la venta fuera de la época navideña. Las reconocerás por su intenso olor a vainilla.






















