El estudio ADV recrea (de manera virtual) varias zonas arqueológicas y ciudades prehispánicas y el resultado es espectacular.

Hasta ahora, para descubrir los vestigios prehispánicos mexicanos, debíamos acercarnos hasta alguno de los 200 sitios arqueológicos visitables –de los más de 54.000 contabilizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)– y echarle mucha imaginación. Recordemos, por ejemplo, que la megalópolis de Ciudad de México se asienta sobre el conocido como Templo Mayor, un importante centro religioso de la antigua Tenochtitlan.

Pero gracias al minucioso trabajo del estudio de arquitectura virtual ADV podemos recorrer las calles, escalar las pirámides o navegar (de manera virtual) por varias zonas arqueológicas y ciudades prehispánicas de México.

Ha sido el arquitecto Santiago Ferreyra el encargado –junto a su equipo– de devolver la majestuosidad a estas construcciones, que en muchos casos tan sólo dejan intuir sus formas y estructura a partir de restos desperdigados por el terreno.

“A partir del 2002 asumimos un compromiso con la creación de material digital y multimedia enfocado en la preservación y promoción de nuestro pasado prehispánico, especializándonos en la creación de reconstrucciones virtuales de diversos sitios arqueológicos importantes de las diversas regiones que comprenden el territorio mexicano, así como Centroamérica y Norteamérica”, explica el fundador del estudio, que recientemente ha comenzado a realizar también trabajos sobre las antiguas culturas de Sudamérica, más específicamente de la cultura Inca.

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Tenochtitlan, vista hacia el sur. Imagen: Santiago Ferreyra

TRABAJO DIGITAL Y DOCUMENTADO

Expertos en la utilización de diversos softwares de modelado 3D y modelado arquitectónico, en el estudio ADV se ha especializado en la arqueología virtual: “Un proceso mediante el cual, por medios digitales, es posible realizar la reconstrucción –ya sea hipotética o totalmente fiel– de un edificio o asentamiento histórico”, detalla Santiago Ferreyra.

De este modo, pueden ofrecer a los investigadores y amantes de la historia una gran cantidad herramientas y diversos materiales digitales con los que ilustrar y hacer más atractivas y didácticas las publicaciones de sus trabajos recientes, lo que a su vez permite que sus ideas lleguen integras y potenciadas al público en general. En el caso de los especialistas, puede incluso facilitar la comprensión de sus investigaciones.

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Teotihuacan. Imagen: Santiago Ferreyra

Recorrido virtual Teotihuacan. Santiago Ferreyra

Generalmente, la información utilizada para documentarse proviene de las investigaciones de los arqueólogos de campo y de las publicaciones especializadas. También toman datos de las crónicas realizadas en la época, algo primordial ya que muchas veces no existen datos arqueológicos de ciertas partes de los edificios por su estado de conservación.

“Analizando las fuentes históricas es posible hacerse una idea de cómo lucían y eso, aunado a saber qué tipo de técnicas constructivas se utilizaban en esos periodos, hace muy factible recrear una propuesta que puede cumplir perfectamente con su finalidad, la de mostrar lo que pudo ser visto en su época”, expresa el arquitecto, quien añade que incluso, con el tiempo, podría presentar un valor académico como base para futuras investigaciones.

EL COLOR

Entre todos los proyectos realizados en las áreas del altiplano central y occidente de la antigua Mesoamérica, son las reconstrucciones de la antigua Mexico-Tenochtitlan, Teotihuacan y Tzintzuntzan de las que se sienten más orgullosos. Un trabajo minucioso en el que podremos descubrir detalles singulares, como el uso de color en las culturas prehispánicas.

“Para las culturas prehispánicas el color siempre fue importante en cada etapa del desarrollo de la vida, tal es así que tenían colores asociados a cada deidad, como hacemos en las religiones actuales. En los interiores de los edificios era muy común la pintura mural, como vemos en la antigua ciudad de Teotihuacán, donde se han encontrado murales muy elaborados y no solo en los edificios públicos, sino también en las unidades habitacionales donde la arquitectura domestica estaba llena de color y diseños elaborados”, desvela el director de ADV Estudio Arqueología Virtual.

Algo similar ocurre con la escultura prehispánica, prosigue el experto, quien relata que actualmente son muy pocas las piezas que conservan sus colores originales, siendo por lo general las esculturas de relativamente poco tamaño en las que aún se pueden apreciar el colorido. “También las esculturas de los grandes monolitos tenían color y se ha comprobado con los estudios realizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, que han servido para detectar los rastros de los antiguos pigmentos que recubrían las piezas”.

Templo Mayor y Tzompantli, en Tenochtitlan. Imagen: Santiago Ferreyra

Templo Mayor y Tzompantli, en Tenochtitlan. Imagen: Santiago Ferreyra

MÉXICO-TENOCHTITLAN Y MÉXICO-TLATELOLCO

Este proyecto particular del estudio, en el cual se invirtieron más de ocho años de trabajo e investigación, concluyó a finales de diciembre del 2021, en el marco de la conmemoración de los 500 años de la caída de estas dos emblemáticas ciudades gemelas –centro de poder de la cultura Mexica–, lo que dio inicio al periodo colonial bajo el dominio de la corona española.

Nos cuenta el arquitecto que para su consecución se trabajó en base a los datos obtenidos de las crónicas dejadas por personajes que vivieron de primera mano los hechos históricos, como Hernán Cortes y Bernal Díaz del Castillo, así como diversos cronistas nativos. También se apoyaron en códices e ilustraciones realizadas tras la caída del imperio Mexica.

“Pretendemos representar de la manera más fidedigna y apegada a lo que en realidad pudo ser, en todo su esplendor, la gran capital que tanto impresionó a los conquistadores europeos a su llegada a la cuenca lacustre del altiplano central mexicano hacia 1519”, relata Ferreyra, ya que el objetivo principal era no solamente recrear el famoso y hermoso recinto ceremonial de Tenochtitlán, sino la isla y ciudad completa aunada a su entorno. “Así el espectador puede hacerse una idea de la magnificencia y grandeza que pudo transmitir esta ciudad prácticamente fundada dentro del lago”.

Tingambato. Imagen: Santiago Ferreyra

Tingambato. Imagen: Santiago Ferreyra

LA ANTIGUA TEOTIHUACÁN

Se trata del trabajo más reciente del estudio, que pretende realizar la reconstrucción total de la gran ciudad, pero debido a su complejidad y tamaño, tal y como confiesa el arquitecto, el proceso está siendo más lento: “A la fecha hemos concluido varios edificios y se trabaja sobre los complejos de la denominada Calzada de los muertos, que es el eje principal de este proyecto, pero aún queda un gran trabajo de investigación y elaboración de modelos”.