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EL BASURERO MÁS GRANDE DEL MUNDO 

Por Chef Alexander Scherer* / Sustental

¿Hambre? ¿Hunger? ¿Hungry? ¿Faim? ¿Fame? ¿Fome?, en cualquier idioma, el significado es el mismo. Gran parte de la población está padeciendo de hambre y lamentablemente es por culpa de nosotros.

Sí, en efecto, el planeta Tierra es el basurero más grande del mismo mundo, porque somos la civilización más inculta de todos los tiempos. Es asombroso ver la cantidad de comida que se tira todos los días; para que nos demos una idea, se habla de mil 300 millones de toneladas de desperdicios alimentarios anuales, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

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Y es que, según dicho organismo, la seguridad alimen-ticia se da: “cuando todas las personas tienen acceso físico, social y económico permanente a insumos seguros, nutritivos y en cantidad suficiente para satisfacer sus requerimientos nutricionales y preferencias, para así poder llevar una vida activa y saludable”.

Lo más sorprendente pero cierto, es que los países “más industrializados” son los que más comida tiran, desde los agricultores, hasta el consumidor final.

En muchas ocasiones, hay factores externos que afectan las diferentes cosechas en los campos, pero si analizamos a fondo, también de ello somos culpables, al ser responsables del cambio climático y lo peor de todo es que no hacemos nada para remediarlo, pues aunque se habla de diferentes iniciativas y empresas que tratan de hacer un verdadero cambio, en términos reales, no hacemos nada.

Así que en esta ocasión, quisiera hablar de dos elementos de la cadena de valor, que tienen un mayor peso en esta lamentable situación: en primera instancia son los proveedores –aquellas empresas que venden de alguna manera u otra los alimentos– y en segunda el consumidor final, éstos dos son desde mi punto de vista los responsables mayoritarios de todo lo que está pasando.

Cifras

Según la Asociación de Fabricantes y Distribuidores (AECOCO), en el 2012 se estimó que el 42 por ciento del desperdicio, fue generado en los hogares del planeta y el 39 por ciento en establecimientos que transforman los alimentos. En suma, el 80 por ciento de los residuos alimentarios, se forman por nuestra culpa.

Según estadísticas de la FAO, nada más en Europa y Estados Unidos, se tiran cerca de 100 kilogramos de comida al año, por habitante. La misma entidad establece que hay casi mil millones de personas pobres en el mundo, que padecen hambre. Parecen simples matemáticas, empero, si aprendiéramos a repartir equitativamente los alimentos y manejarlos con el debido cuidado, el mundo no sufriría por falta de comida. Si estos alimentos que se desechan día a día, se supieran manejar de una manera correcta, se podría apoyar a la población más vulnerable.

Asimismo, otro ejemplo de gran peso, es un análisis realizado por el International Food Policy Research Institute; mismo que señala que los países que se encuentran en la lista de los que más desperdicio de comida generan, son Estados Unidos con 760 kilos anuales per cápita. Le siguen, Australia con 690 kilos, Dinamarca con 660, Noruega con 620, Reino Unido con 560, Alemania 540.

En China, se tira un equivalente a 32 mil millones de dólares en insumos, Malasia un millón de kilos al día; en Finlandia, la gran mayoría proviene de restaurantes y alimentos que se preparan en el hogar y finalmente España desecha 163 kilos de alimentos por persona, anualmente.

Mayor concientización

Realmente no hay conocimiento ni en los distribuidores de alimentos, ni los consumidores finales; ya sea en las propias casas o en los establecimientos de alimentos y bebidas.

En la industria alimenticia, las empresas no hacen los análisis debidos, de lo que realmente el cliente puede o debe de consumir. Por otro lado, el consumidor final no manifiesta interés por el tema, ya que por lo general tiene para pagar eso y más. Es cierto que ya se empiezan a ver establecimientos que se han acercado a los bancos de alimentos, para que éstos recolecten la comida que sobra y la lleven a través de ciertas instituciones a comunidades que lo requieren, pero faltan esfuerzos.

Estrategias

En las empresas que manejan alimentos, se debe de implementar un mayor número de controles, que permitan el cuidado del producto. Ello implica ser responsables, conocer todas las técnicas necesarias para su cuidado, llevar procesos adecuados de higiene y sanidad, para almacenar de manera correcta.

Un ejemplo simple, es saber cuál es la verdadera diferencia entre un pimiento morrón grande, perfectamente cuadrado y uno chico descuadrado, pero ¿Para qué? Nos queda claro que uno es más propio a la vista de los comensales, pero el otro es perfecto para el trabajo en la cocina y no por ello se debe de tirar a la basura.

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En la industria de los alimentos y bebidas, se debe de buscar ser mucho más exigente en lo que realmente se está desperidiciando. Si se revisan los productos a detalles, se verá que muchos de ellos están en perfecto estado para ser consumidos. Parte importante es darles un aprovechamiento al cien por ciento.

Por su parte el consumidor, debe de aprender a comprar nada más lo necesario para el día a día. A simple vista, convendría hacernos la pregunta de cuánta comida tiramos en nuestra casa y posiblemente nos sorprenderíamos de la cantidad que se desecha a la semana, que al multiplicarla por un año y por lo que nos cuesta, hablaríamos de grandes cantidades de dinero.

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Seamos concientes de lo que implica la cadena de valor de los alimentos y apoyemos a las personas que más lo necesitan. No se trata de regalar lo que nos sobre, sino cuidar lo que tenemos y aquello que se quede en los diferentes procesos, utilizarlo de la manera más correcta posible.

El cliente

Los comensales, deben de aprender a pedir realmente lo que van a consumir, para ello, algunos establecimientos que venden los tradicionales buffets, ya han implementado la política de que si el cliente deja algo en el plato, se le cobra un buffet adicional, lo cual se me hace muy correcto para empezar a generar una mejor conciencia hacia lo que consumimos.

Claro que también los profesionales, deben de aprender a servir las cantidades que el cliente se vaya a comer; para ello, algunos ya han optado por servir diferentes tamaños de platos o inclusive lo hacen por gramaje. Esto implica un verdadero análisis del tipo de establecimiento que somos, un examen exhaustivo de las características del cliente, para no desperdiciar los alimentos.

Si uno realmente viera, pesara, y costeara la cantidad de comida que se desecha en cada uno de ellos, la situación económica de todos sería muy diferente a la actual.

Labor de cadena

Debe de haber un mayor trabajo con los diferentes bancos de alimentos, que hacen un gran esfuerzo por apoyar a la población que menos tiene.

Así que es necesario establecer vínculos con estas entidades y buscar la manera más adecuada de recolectar la comida que se encuentre en buen estado, para llevársela a los más necesitados.

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Se requiere de una gran sensibilización de todos los involucrados de la cadena de valor, desde los productores, intermediarios y hasta los consumidores. Así que es menester hacer un verdadero análisis de conciencia de lo que realmente está pasando. El mundo ya no puede soportar esta situación. Si no hacemos algo inmediatamente, las cosas se van a poner cada vez más difíciles y peligrosas.

Algunos debates

Hoy en día, se discute sobre el uso de transgénicos para crear más alimento; en mi opinión, eso no es necesario, si se aprovechan al cien por ciento lo que se tiene y se revisa a detalle, cada una de las etapas de la producción y comercialización.

A la par se deben de consumir, aquellos productos que verdaderamente son de temporada y así, ayudarle a la tierra a ser fértil, para que nuestro planeta siga produciendo aquello que necesitamos.

Es cierto, en muchos lugares se escucha decir: “y a mí qué”, “ese no es mi problema”, “si tengo para pagarlo, lo puedo tirar también”. Algunas de estas frases y muchas otras, son el reflejo de lo que es hoy en día la sociedad.

elBaAsurero5Las acciones de la humanidad

Somos una sociedad que destruye de alguna manera u otra lo que somos. Nada más observemos en un establecimiento de alimentos y bebidas, para analizar la cantidad de comida que un comensal se sirve en un buffet y de ésta cuánta se tira.

Como profesionales, podemos percatarnos de cuánto desperdicio se genera en las cocinas, por el simple hecho de que los productos “no cumplen con la calidad debida”, me pregunto, ¿Que no hay otras opciones para evitar tanto desperdicio?

Es curioso, pero en las peores épocas de la humanidad, cuando realmente los “países civilizados” estaban en problemas, se cuidaban más los alimentos de lo que se hace hoy.

Eso sí, cuando nos afecta directamente sí cuidamos los alimentos y nos preocupamos del día a día, inclusive del futuro; pero cuando no, ni volteamos a ver lo que pasa con otros.

¿Por qué no podemos ayudar a los demás con todo lo que nos está sobrando de alguna manera u otra?

Ahí están los datos, nos sobran los recursos alimenticios para dárselos a los que no tienen nada. Piénselo: ¡Mil millones de habitantes que no tienen qué comer el día de hoy, ni mañana y posiblemente tampoco pasado mañana!

Con todo el desperdicio ¿Aún necesitamos alimentos transgénicos, por qué no hay suficiente comida? Si realmente aprovecháramos todos no haría falta.

Por eso se les denomina alimentos de temporada, porque se dan mejor en ciertas épocas del año que otras, podemos aprovechar mucho más lo que tenemos. Seamos concientes de lo que está pasando ¿Qué ocurriría, si tuviéramos una época de verdadera sequía, en dónde no se produzca alimento alguno? ¿Qué vamos a hacer entonces?

Si cuidáramos el consumo y/o el desperdicio de insumos en el mundo, no habría hambre, así de sencillo y fácil.  Dejemos de quejarnos por todo y hagamos algo por todos. Pensemos en los demás, en lugar de nosotros mismos; será mucho más fácil un verdadero crecimiento, ya que si pensamos primero en nuestra persona, difícilmente lograremos mejorar a nuestra sociedad.

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Tratemos de vivir un día sin comer o vivir con menos de 70 pesos al día; finalmente veamos en nuestro refrigerador, alacena, almacén, etc., la cantidad de comida que tenemos y que constantemente tiramos ¡Es hora de generar un verdadero cambio!

 


 

 

 

elBasurero7Chef Alexander Scherer Leibold*

Maestro de la Facultad de Turismo y Gastronomía, de la Universidad Anáhuac Norte/ascherer@anahuac.mx

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