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LA COMIDA ENTRA POR LOS OJOS, LO TENEMOS GRABADO EN EL CEREBRO

Así lo afirma un estudio realizado con peces cebra. El laboratorio de Koichi Kawakami cuenta con miles de tanques donde nadan peces cebra, todos ellos modificados genéticamente. Esta colección se utiliza para estudiar diversos tejidos y tipos de células por investigadores de todo el mundo. De los cerca de 2.000 líneas de peces de este tipo en el laboratorio, dos desempeñaron papeles importantes en un reciente estudio. Se trata de aquellos que cuentan con la modificación del indicador de calcio GCaMP, que puede ser utilizado para controlar la actividad neuronal en forma de señales de calcio. Uno de ellos se ha utilizado para retratar las neuronas detectoras de alimento y el otro para señalar la actividad del centro de alimentación en el hipotálamo de los peces.

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El profesor Kawakami en su laboratorio. Crédito imagen: National Institute of Genetics (NIG)

“En los animales vertebrados – explica en un comunicado uno de los autores del estudio, Akira Muto –, el comportamiento alimentario está regulado por un área cerebral llamada hipotálamo. El centro de alimentación hipotalámico integra información sobre los requerimientos energéticos corporales y la disponibilidad de alimentos en el ambiente. Se sabe cómo el hipotálamo recibe información visual sobre la presa, por lo que buscamos neuronas en el sistema visual que respondieran a la presa y descubrimos neuronas cuya función es actuar como detectoras de presa y se encuentran en un área llamado el pretectum. Estas neuronas tienen una conexión directa con el centro de alimentación del hipotálamo. Nuestro estudio, (publicado en Nature) demuestra cómo la percepción visual de los alimentos está ligada al comportamiento de alimentación motivacional en los animales vertebrados. Esto es un paso importante para entender cómo la alimentación puede ser modulada en condiciones normales, así como en los trastornos de la alimentación”.

 

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¿NO PUEDES DEJAR DE ECHARLE SAL A LA COMIDA? LA CAUSA PUEDE ESTAR EN LA SALIVA

Descubren que las personas más sensibles al sabor salado tienen grandes cantidades de una enzima que altera los canales del sodio. El consumo excesivo de sal ha sido vinculado por numerosos estudios a un aumento del riesgo de sufrir graves trastornos cardíacos y circulatorios. Pese a ello, muchísima gente no puede dejar de echar sal (en cantidades que superan las recomendadas) a sus comidas diarias. El problema es que, muchas de ellas, aseguran que aunque les gustaría reducir su consumo diario de sal, no son capaces. Pero, ¿cuál podría ser la causa de esa “adicción” a la sal?

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Los investigadores sospechan desde hace tiempo que alguna de las causas podría encontrarse en la saliva. Y, ahora, un nuevo estudio realizado por miembros del Technische Universität München, en Munich. Los autores dele studio realizaron un experimento en el que dividieron a las personas en dos grupos, sensibles y no sensibles, en función de su capacidad para detectar cuan salado era un plato. Los especialistas observaron que existían varias diferencias en las proteínas de la saliva de las personas más sensibles al sabor salado, y en las del resto. Concretamente, detectaron en la saliva de las del primer grupo la presencia en grandes cantidades de endopeptidasas. Se trata de unas enzimas que, según revelan los resultados de este estudio, alteran el funcionamiento de los canales de sodio lo que permite que aumente la cantidad de esta sustancia que penetra en las células.