Comida alemana en tierra azteca

Aludiendo una canción completamente mexicana, que dice: ¡Qué lejos estoy del suelo donde he nacido! Haremos una alusión a cualquier extranjero, que reside, visita o viaja por este país, repleto de una gastronomía tan diversa como las épocas de su historia; pueblos, culturas y la herencia que trajo consigo el mestizaje, son partes de sus sabores.

Pensemos en el caso de un alemán, que vive en tierras mexicanas pero que como todo forastero, añora un pedazo de su terruño, al menos saborear una salchicha con denominación de origen como una Thüringer o la Nürnberger Rostbratwurst.

El extranjero evocará los otoños que hacen que de las cocinas del norte emerja un olor a col verde con salchicha de sémola. De otra región, la pata de cerdo, el chanquete de Kiel, arenque salado, un Hessen, una albondiguilla  Frikadellen, algunos fideos de patata Schupfnudeln, o un delicioso Flammekuchen, –masa rellena de cebolla, tocino y crema agria–; los más de 300 panes diferentes  podrían convertirse en una añoranza que parecería un delirio, igual que un mexicano extrañaría en tierras germanas una salsa molcajeteada con nopales o un taco de chicharrón en salsa verde o roja.

Günther podría seguir sufriendo por las salchichas Wiener, Frankfurter, Nürnberger, Thüringer o Currywurst, si no fuera (como ocurre a nivel universal) por el esfuerzo de algunos empresarios locales, que se esmeran en abrir lugares que brindan comida extranjera en países que muchas veces están del otro lado del mundo.

Nibelunguengarten

fintWN_alemana2Venecia Solano, asistente de dirección de una panadería y un restaurante especializados en comida alemana, nos cuenta del por qué nacen conceptos como el de Nibelungengarten, en un país como México.

“Es un sitio con especialidad alemana donde nos dedicamos a que el cliente pueda degustar diversos sabores de esta cocina, en compañía de una excelente cerveza”.

Sobre los fundadores, Venecia nos comparte que son dos y uno de ellos es alemán. “Hace tiempo se conocieron cuando trabajaban en una importante panificadora, por lo que al platicar coincidieron en la misma idea de hacer y ofrecer pan de calidad, ya que el director es un importante maestro panadero, así que decidieron abrir la panadería”.

Posteriormente ambos  tuvieron contacto con una importadora alemana (ya que las materias primas se adquirían localmente) pero cuando tuvieron la oportunidad de traer los productos –los que no son perecederos–los comenzaron a importar, “estoy hablando de enlatados o alimentos que se pueden conservar bastante tiempo, sobre todo porque se embarca”.

 

 

 

La idea de hacer un espacio especial

Al hacer el pacto con la importadora, los socios se dieron cuenta de que tenían una buena oportunidad, no sólo de vender el producto en la panadería, sino también para hacerlo de forma gastronómica en un restaurante.

Así que Venecia platica que en el 2006 se fundó el Nibelunguengarten y fue  cuando se les abrió la oportunidad de importar la cerveza, “así que actualmente somos compradores exclusivos de esta bebida”.

“Así fue que se conjuntaron las dos cosas en cuanto al alimento y la cerveza; como son traídos directamente resultan ser una plusvalía. Los platillos se fueron incorporando poco a poco, con el objetivo de ofrecer el sabor de Alemania”.

 

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De mexicanos y alemanes

“El restaurante y la panadería tienen una estrecha relación con la comunidad alemana en México; tenemos mucha gente que lo conoce y clientes de hace mucho tiempo que son mexicanos y que por lo menos vienen una o dos veces por semana a comer”. Expresa Venecia.

“Yo creo que la comunidad alemana viene porque principalmente identifica el sabor de allá, entonces la relación es genuina, además de que ofrecemos excelentes precios ya que somos los importadores directos”.

Vender comida extranjera en un país taN lejano

Venecia Solano nos cuenta que sí hay algunas dificultades al vender comida de otra nación, y sobre todo si se encuentra tan lejos.

“A veces tenemos un poco de problemas en la aduana con la cerveza, porque tal vez se tarda el embarque o lo retrasaron. Tenemos mucha comunicación con la importadora y el agente aduanal; aunque sea en la noche, tratamos de estar siempre informados y también ellos tratan de vernos”.

Las facilidades que la empresa ha tenido es que la comunidad alemana que tiene restaurantes en diferentes sitios de la República, les solicita diversos productos, porque además tienen una bodega de importación de comida alemana. Su estrategia es ofrecer precios accesibles para que las tiendas y restaurantes que son sus clientes, tengan un margen de ganancia.

“De hecho habrá una expo en Puebla, que es la Feria Nacional y nos están solicitando una gran cantidad de productos, pero la gente identifica Nibelungen porque importamos y somos exclusivos.”

“El principal objetivo es incrementar las ventas en las marcas que ahora tenemos, darnos a conocer más y sobre todo en otros restaurantes, pues ellos son los que suelen ofrecer muchas variedades de cerveza,” explica Venecia.

Los proveedores

“Evidentemente también tenemos proveedores mexicanos pero ellos ya saben cómo deben producir; un ejemplo es el embutido, tenemos un proveedor desde hace mucho tiempo que ya sabe cómo nos gusta que haga su producción de salchicha alemana y la mayor parte la vende para nosotros”.

“Los nacionales se acercan a Nibelunguen pero a los alemanes los tenemos que contactar, pues no estamos tan al alcance, pero sí tenemos buena relación, sobre todo con las cerveceras o la importadora, pues los productos son los más fuertes y le dan un toque bastante importante a la comida”.

La administradora nos platica que se ofrecen más productos tradicionales que de moda. “La comunidad alemana en México viene a probar ese sabor tradicional; hay veces que nos traen nuevos productos pero siempre buscamos lo esencial: el sabor que ya conocen”.

“Mucha gente viene y pregunta sobre un sazonador especial y contamos con él, hasta por un chocolate preguntan y también los traemos de Alemania; porque a lo mejor le cuesta más, pero lo valoran; es como si un mexicano fuera a otro país y encuentra comida de su nación. La compra siempre y cuando la calidad de los alimentos y el sabor sean adecuados”.

“También tenemos contacto con las escuelas o colegios alemanes en México, para ofrecer nuestros productos. Yo creo que esto ha servido mucho a la empresa”.

 

 

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Lucha por mantener el sabor original

El paladar de un alemán es muy exigente, así que en el restaurante sí han recibido sugerencias o algún cliente ha dicho alguna vez “no sabe igual”, es por ello que el equipo siempre trata de darle el toque, para que el sabor sea lo más parecido.

”Igualito no puede ser, porque hay muchos productos que no se pueden importar de allá, por ejemplo la papa; es un poco complicado y sí varían un poco los sabores pero tratamos de igualarlo y tomar a consideración las sugerencias, tanto de extranjeros como de mexicanos”. Dice Venecia Solano.

fintWN_alemana3Los retos…

“El primero es tratar de igualar el sabor o allegarlo al auténtico sabor de Alemania y dos, los proveedores; nosotros sí sacrificamos un poco el costo por tener una buena calidad, por tener buenos proveedores”.

Así que para lograr mantener esa calidad, “la empresa revisa como viene el producto o cómo nos lo vienen a entregar porque aquí el cliente se da cuenta cuando cambia la carne, la fórmula, y tratamos de tener mucho cuidado con la elección de proveedores, el almacenaje es súper importante.

Otro reto es lograr que siempre exista una elaboración óptima, por parte del chef o el panadero. Tenemos mucho cuidado con esos procesos.”

“Para nosotros esas tres cosas son muy importantes, desde cómo comparamos y obtenemos el alimento, que el sabor sea auténtico y que el servicio sea de calidad”.

El personal es fundamental

A palabras de Venecia, las características de un trabajador de Nibelunguengarten son la responsabilidad y la honestidad porque una empresa que maneja esos valores sale avante.

“Que sean organizados, que tengan en claro las buenas prácticas, desde cómo me lavo las manos, preparo un alimento, porque al final es un producto que se consume entonces es importante que vaya intacto y perfecto.” Es así que en la empresa buscan a personas que les guste y quieran trabajar en equipo.

Un pedazo de Alemania

Günther  sube a la terraza de Nibelunguengarten, que es un espacio reconfortante donde se siente acogido, ubicado en Doctor José María Vertiz No.1024, en la colonia Narvarte de la Ciudad de México.

De inmediato, Gerardo, el mesero, se presenta y le sugiere bebidas de la carta para darle tiempo de pedir el plato deseado. Sin pensar mucho el alemán pide para beber un Apfelschorle y no se resiste a la cerveza Schofferhofer.

En ‘un dos por tres‘, Günther ordena un Plato Alemán  que es la especialidad de la casa, también una crema de cebolla y un chamorro. Todo es elaborado por el Chef Carlos González y sus colaboradores, quienes con el apoyo de Rubí Díaz, logran un servicio de diez.

Desde entonces ese comensal acude frecuentemente a Nibelunguen –como le llama la gente que es asidua a ese sitio– que intenta preservar la gastronomía, los sabores auténticos de Alemania y una cerveza con el tan acogido 2×1 de jueves a sábado.

 

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