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LOCALIZADOR DE GASTRONOMÍA DE ASFALTO

Cuando el hambre es canija, la solución más práctica y deliciosa es y será hasta el fin de los tiempos el tamalero, o algún otro gentil hombre que te ofrezca papas, semitas, pepitas, frutitas con chilito y demás platillos gourmet de banqueta.

Con sólo un toque a la pantalla de tu Smart phone podrías localizar al más cercano y, gracias a la avanzadísima tecnología de los comerciantes, hasta les podría sonar una alarmita cada que alguien los requiera, indicándoles el lugar de la emergencia.

Mientras la inventan…

Foursquare es y será nuestro ángel de la guardia para estos casos, pues siempre podrás localizar lugares útiles y cercanos. Fuera de la frivolidad con la que algunos usuarios la ocupan, esta app tiene aplicaciones muy útiles que realmente pueden sacarte de graves apuros, como al querer localizar un hospital cercano, por ejemplo.

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HISTORIA DE LA GASTRONOMÍA DE CONVENTOS

Las religiosas debían de alimentar a un gran número de personas todos los días. Contaban con cocinas grandes y bien equipadas, y con los recursos necesarios para elaborar recetas nuevas. Todo ello alentó el espíritu creativo que predominaba en los conventos.

Las monjas se dedicaban de alguna manera al arte culinario. Algunas hacían platillos especiales para la venta al público, con lo que ayudaban con los gastos del convento; otras elaboraban dulces y conservas para regalar al virrey, al arzobispo o a algún benefactor del convento. Ello se consideraba una manera fina y delicada de solicitar fondos o favores de las autoridades.

 

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Los conventos eran los más importantes productores de dulces en la Nueva España. Reproducían recetas traídas de España por otras compañeras o inventaban nuevas usando frutas e ingredientes locales. Muchos conventos tenían sus propias especialidades culinarias y lograron fama por ellas.

 

Las recetas favoritas fueron anotadas por las monjas como un recordatorio personal. Las recetas de puño y letra de Sor Juana Inés de la Cruz de mediados del s. XVII y publicadas como Libro de cocina del Convento de San Jerónimo, constituyen el más antiguo recetario de México.

 

 

Hablando del chile en nogada, ésta es una de las recetas más famosas salidas del convento que tenemos en México. Este platillo fue creado en Puebla por monjas clarisas del convento de Santa Mónica como un homenaje a Agustín de Iturbide cuando volvió de firmar en Córdoba la Independencia de México. Otro legado cultural delicioso de las monjas a nuestros estómagos es el mole negro pues este platillo (cuya receta original utilizaba cerca de un centenar de ingredientes), fue creado en Puebla de los Ángeles en el siglo XVII por la Madre Andrea de la Asunción, monja dominica del convento de Santa Rosa con motivo de una celebración.